La escritora argentina Ariana Harwicz fue desprogramada del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades (CULTUR-ALH) de Granada, España, luego de que agrupaciones universitarias propalestinas y clubes de lectura locales exigieran su exclusión. La organización argumentó razones de seguridad y lineamientos académicos.
A pocos días de su inauguración, el Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades (CULTUR-ALH) de la ciudad española de Granada quedó envuelto en una controversia. La escritora argentina Ariana Harwicz, que estaba anunciada en la grilla oficial del evento, fue desprogramada luego de que agrupaciones universitarias propalestinas y clubes de lectura locales exigieran su exclusión debido a las posturas públicas de la autora sobre el conflicto en Medio Oriente.
La noticia fue dada a conocer por la propia finalista del Booker Internacional a través de sus redes sociales. Harwicz relató que, a pesar de que las organizadoras valoraban su obra, le informaron que no podían garantizar su seguridad frente a posibles manifestaciones. «Me desprogramaron a último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror. Será un Festival sin disidencia», expresó la autora, quien aclaró que estaba dispuesta a viajar de todas formas y asumir las consecuencias para poder debatir.
El origen del cortocircuito radica en el rechazo de la autora a la aplicación de sanciones culturales a nivel internacional. Harwicz explicó que su postura es contraria a cualquier tipo de boicot, ya sea hacia Israel en la actualidad o hacia Rusia en los inicios de la guerra con Ucrania. Sin embargo, en declaraciones al diario El País, la escritora fue más allá y denunció discriminación: «No me desprogramaron por mis ideas, eso es el eufemismo actual y es falso. Me desprograman por judía para convertirme en paria».
Desde la organización del festival, la postura oficial justificó la cancelación apuntando a la seguridad y a lineamientos académicos. En diálogo con La Nación, la co-directora Ana Gallego Cuiñas confirmó la recepción de peticiones formales por parte de la Red Universitaria por Palestina. Según la directiva, la exclusión se enmarca en «los compromisos institucionales de la Universidad de Granada respecto a Palestina y los derechos humanos», recordando que dicha casa de estudios mantiene suspendidos sus convenios con instituciones israelíes.
En la misma línea, Patricia Escalona, también editora y codirectora del evento, señaló que el clima de tensión imposibilitaba el normal desarrollo de la actividad, en la que Harwicz iba a dialogar junto a Jesús Ortega bajo el título «Oponerse al mundo». La organizadora argumentó que ante la inminencia de protestas en la vía pública era improbable hablar de literatura, por lo que «no habría podido haber debate ni literario ni político».
Más allá de la controversia, el festival CULTUR-ALH celebrará su segunda edición entre el 21 y el 27 de septiembre. Se trata de un evento de carácter gratuito que reúne a más de 60 figuras de la literatura, el arte y el pensamiento en trece sedes distribuidas por la ciudad, incluyendo espacios emblemáticos dependientes de la Universidad y la Alhambra.
La delegación argentina mantendrá un rol destacado dentro de la programación oficial. La participación nacional girará en torno a un homenaje a Jorge Luis Borges, presentado bajo el lema «La vanguardia que fue, la vanguardia que será», y contará con la presencia de referentes como Gabriela Cabezón Cámara, Rita Segato, Magdalena Cámpora, Victoria Szpunberg, Nicolás Hochman y el escritor Andrés Neuman.
La grilla también sostiene su convocatoria internacional con figuras de renombre global. Entre los invitados confirmados destacan el novelista irlandés John Banville, la filósofa Silvia Federici, el historiador Patrick Boucheron, el mexicano Juan Villoro y un nutrido grupo de escritoras latinoamericanas como Lina Meruane, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero y Brenda Navarro.
