La defensa de Marcelo Joaquín Tula solicitó el sobreseimiento por inimputabilidad. La querella se opuso. La fiscal Alejandra Antonino debe pronunciarse.
La defensa de Marcelo Joaquín Tula (22), imputado por el matricidio de Norma Beatriz Tula (63), pidió el sobreseimiento por inimputabilidad del hombre. La querella se opuso. La fiscal Penal de Violencia Familiar y de Género, Alejandra Antonino, a cargo de la investigación, debe resolver si adhiere o no al pedido.
La defensa, ejercida por el defensor Público N° 5, Mariano Guillamondegui, solicitó el sobreseimiento por inimputabilidad y, subsidiariamente, medida de protección terapéutica para el acusado. La presentación se basó en testimonios del expediente y en el informe de la junta interdisciplinaria del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF).
El defensor requirió que la causa se envíe al Juzgado de Control de Garantías para que se resuelva si se hace lugar a lo solicitado. También pidió que se ordene una evaluación interdisciplinaria para el caso de disponerse una internación temporal de estabilización, con plazo máximo y etapas de revisión. Además, propuso que se oficie al Ministerio de Salud, al Ministerio de Desarrollo Social y al Ministerio de Gobierno, Seguridad y Justicia para la asignación de un sistema de apoyos estatales que garantice el derecho a la salud y a la futura vida autónoma del imputado.
La querella, representada por el abogado Diego Quinteros Martínez, se opuso al sobreseimiento por inimputabilidad. Solicitó que desde Fiscalía no se formule un requerimiento de sobreseimiento mientras haya prueba objetiva y relevante por producir y valorar. También pidió que se requiera a la junta interdisciplinaria la aclaración y ampliación del informe sobre el acusado, y que se realice la pericia informática integral del teléfono celular secuestrado en la causa.
La querella buscó que se libre oficio a una compañía telefónica para la preservación y remisión de los registros técnicos de la línea utilizada por Marcelo Joaquín correspondientes al 19 de julio de este año, día del matricidio, desde la mañana hasta su arresto. Otra medida solicitada fue la ampliación de la declaración testimonial de Graciela Silvina Tula, prima del acusado, sobre las circunstancias de la eventual llegada de Marcelo Joaquín al domicilio antes del hecho, posible vehículo utilizado, horario, conductor u ocupantes y demás circunstancias percibidas directamente. Además, requirió que se confronte la información resultante con registros audiovisuales, testimonios y evidencia digital, y que una vez incorporada esa evidencia se permita su consideración por los profesionales que deban expedirse sobre la capacidad de culpabilidad del imputado.
La fiscal Antonino debe resolver si pedirá el sobreseimiento por inimputabilidad de Marcelo Joaquín, al igual que la defensa, o no. La decisión de un eventual sobreseimiento por inimputabilidad solo puede ser emitida por un juez o una jueza.
Informe
Marcelo Joaquín cree que asesinó a «la muerte» que venía por él, y no a su madre, Norma Beatriz. Así lo reveló el informe elaborado por los tres peritos del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) que realizaron la junta interdisciplinaria del hombre. Los peritos concluyeron que tuvo un brote psicótico y delirio al momento del ataque mortal, y explicaron que él no vio a Norma Beatriz, sino a «la muerte».
«Al momento del hecho, su atención habría estado absorbida por la amenaza irreal de muerte. Podía mirar, pero no ‘ver’ a su madre en términos reales: su cerebro filtró todo rasgo conocido para mostrar solo peligro, desconociendo en la persona de su madre a la misma y simbolizándola acorde surge de su relato y de elementos de las historias clínicas de su equipo tratante. Como la figura de la muerte que venía por él (delirio), no pudo dirigir su atención a los rasgos reales de la persona que tenía enfrente. Ya desde el día viernes, previo al hecho, habría tenido síntomas francos de psicosis en curso: escalofríos, visión de ojos rojos en la mirada de la gente, pájaros negros (amenazantes), certeza delirante de que ‘la muerte venía por él’. Su realidad ya estaba rota; el brote psicótico no empezó con la posible discusión previa, mantenida con su madre, descripta por su prima, sino que venía en desarrollo», explicaron.
Con respecto a su estado mental al momento del hecho, los peritos precisaron que «existió una alteración que abolió su capacidad de comprender la criminalidad del acto y dirigir sus acciones».
