Una lectora comparte su experiencia al recibir un libro de la colección ‘Biblioteca Personal’ de Jorge Luis Borges, y reflexiona sobre la conmoción, la universalidad de la literatura y la confianza en el lector.
Hace unos meses, a partir de una charla con una compañera de trabajo, llegó a manos de la autora un libro de la colección que Jorge Luis Borges dirigió antes de morir. La colección incluye sesenta y cuatro títulos prologados por Borges, de los cien que tenía planeados.
En la justificación de la colección, Borges escribe: ‘Ojalá seas el lector que este libro aguardaba’. La autora señala que, en su caso, el libro la esperaba y la conmoción la encontró.
La autora reflexiona sobre la finitud, la renuncia a infinitos y la vivencia de un camino incierto. Sostiene que la originalidad reside en la conmoción personal, algo único en cada individuo y motivo de búsqueda de lo que trasciende.
La autora expresa que no buscó el libro, sino que este le llegó. Agradece la experiencia y menciona que la pasión por la sorpresa permite el ‘satori’. También señala que no sabe si el libro la esperaba a ella o si se llevó una decepción al leer sus palabras.
La autora destaca que Borges no expone su propia conmoción en la colección, sino que muestra lo que lo ha conmovido. Admira que no subestime al lector, democratice las metáforas y respete las fantasías ajenas.
El argumento central conjuga la idea de universalidad, la experiencia compartida y renovada, junto con la confianza en el otro. La autora lo vincula con romper con el ‘divide y triunfarás’ y reconocer la finitud común.
Finalmente, la autora menciona que, aunque consideró hacer una reseña literaria, decidió escribir sobre su propia conmoción inicial, que es lo que considera valioso.
