viernes, 14 agosto, 2026

Woodstock 1969: crónica del festival que marcó a una generación

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Entre el 15 y el 18 de agosto de 1969, una multitud de jóvenes se reunió en una granja de Bethel, Nueva York, para el Festival de Woodstock. El evento, concebido como un espectáculo comercial, terminó convirtiéndose en un hito cultural y social.

Entre el 15 y el 18 de agosto de 1969, la granja de Bethel, en Nueva York, fue el escenario del Festival de Woodstock. El evento reunió a una multitud de jóvenes que superó todas las previsiones de los organizadores, que lo habían concebido como un espectáculo comercial.

La falta de alimentos, los servicios médicos insuficientes y las lluvias que convirtieron el terreno en barro marcaron el desarrollo del festival. A pesar de las dificultades, no se registraron incidentes graves. Los asistentes compartieron recursos y colaboraron en las tareas de organización. Vecinos de la zona llevaron alimentos y voluntarios cocinaron para miles de personas.

El cartel musical incluyó a Richie Havens, Joan Baez, Santana, Creedence Clearwater Revival, Janis Joplin, The Who, Joe Cocker, Crosby, Stills, Nash & Young y Jimi Hendrix. Joan Baez actuó embarazada, mientras su esposo estaba encarcelado por negarse a ingresar al ejército. Jimi Hendrix cerró el festival con una interpretación del himno estadounidense que incluyó sonidos de sirenas, explosiones y aviones en picada.

El contexto histórico incluía la Guerra de Vietnam, el asesinato de Martin Luther King Jr. y Robert F. Kennedy en 1968, la invasión de Checoslovaquia por tanques soviéticos y la masacre de Tlatelolco en México. En Argentina, el Cordobazo había unido a obreros y estudiantes en protestas.

La contracultura de la época cuestionó la sociedad de consumo, la autoridad y el militarismo. El uso de sustancias psicodélicas fue parte de la experiencia para un sector de los asistentes, aunque los organizadores y analistas han señalado que el foco del movimiento estaba en la denuncia de las guerras y las desigualdades.

El festival dejó un legado que, según los analistas, se relaciona con la capacidad de los jóvenes para cuestionar el orden establecido y proponer formas alternativas de convivencia. A 57 años de aquel evento, Woodstock sigue siendo referente de la música y la cultura juvenil.

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