Un investigador catamarqueño documentó el sitio inédito Alero de las 2 Cuevas, en el departamento Ancasti, con pinturas rupestres de la Cultura Aguada. El registro incluye representaciones de un sacrificador, un chamán y una víbora, y forma parte de un trabajo de preservación iniciado en 2010.
El investigador catamarqueño presentó la documentación del sitio inédito Alero de las 2 Cuevas, ubicado en el Complejo Arqueológico La Resfalosa, en el departamento Ancasti. El trabajo se enmarca en un compromiso personal de registrar, estudiar y preservar las pinturas de los antiguos pobladores, iniciado en 2010.
El sitio, denominado también Los Señores de La Resfalosa, se encuentra en el extremo oeste de las lomadas que conducen a la localidad de San Francisco. A cien metros se hallan los restos de una mina de cobre explotada entre las décadas de 1920 y 1940.
Entre las representaciones documentadas se destaca el Sacrificador o Señor de La Resfalosa, un antropomorfo de 98 centímetros de altura con máscara ceremonial, que porta un hacha ceremonial de 35 centímetros en la mano derecha y una cabeza cercenada en la izquierda. También se registró un chamán de 90 centímetros, con fauces felínicas y tocado de plumas, y una víbora de 120 centímetros de largo con cabeza de felino y cola en forma de tridígito.
El investigador señaló que el Alero de las 2 Cuevas habría sido considerado un adoratorio en lengua kakana, denominado Zupca. La presencia de la mina de cobre y el hacha ceremonial podrían indicar que los pueblos ancestrales del oriente catamarqueño no dependían de los yacimientos de Capillitas en Andalgalá para acceder al bronce arsenical, según la interpretación del autor.
El trabajo se realizó con el aporte de Atilio Fabián e hijo, Roberto Vergara, Chiquitín Avellaneda y Pablo Sosa, quienes colaboraron en la incorporación de ocho sitios inéditos al Complejo Arqueológico La Nueva o Altos de La Resfalosa.
El investigador también mencionó conversaciones con el doctor Alberto Rex González, quien tipificó las culturas de La Ciénaga, Cóndor Huasi, Alamito, Tafí, Aguada, Belén y Santa María en Catamarca. González definió la génesis y expansión de la Cultura Aguada desde el valle del Ambato y trabajó en las pirámides ceremoniales de La Rinconada y Choya 68.
El registro fotográfico forma parte de dos exposiciones: ‘Senderos Ancestrales de Memoria – de la Mano del Abuelo’ y ‘Felinos y Shamanes en los Senderos Ancestrales del Oriente Catamarqueño’, esta última en preparación.
