A dos semanas de la apertura del plan de retiros voluntarios en el INTA, se registraron 420 adhesiones. El Gobierno aspira a 1.200 desvinculaciones, pero la antigüedad del personal no permanente limita el proceso.
El plan de retiros voluntarios en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), habilitado el 4 de mayo, registró alrededor de 420 adhesiones hasta el momento. La ventana de inscripción permanecerá abierta hasta el 15 de junio. La meta oficial es alcanzar 1.200 desvinculaciones, equivalentes al 21% del personal.
Distintas fuentes indicaron que el número de adhesiones está por debajo de lo esperado debido a un punto clave: el reconocimiento de los años trabajados por el personal no permanente. En el Gobierno existe preocupación por no alcanzar la cifra prevista, por lo que evalúan un escenario alternativo que incluiría el pase de personal a disponibilidad, herramienta prevista para reorganizaciones estatales. Internamente advierten que esta medida podría generar un conflicto abierto con los empleados.
En paralelo, trascendió que la Fundación ArgenINTA podría intervenir para cubrir el costo vinculado a trabajadores de planta no permanente, aunque el tema sigue bajo análisis. Según fuentes cercanas a las conversaciones, el presupuesto evaluado rondaría los $2000 millones para reconocer esos años de servicio.
ArgenINTA actúa como Unidad de Vinculación Tecnológica y administra proyectos financiados por organismos internacionales, empresas y entidades públicas. La unidad trabaja en desarrollo territorial, seguridad alimentaria, productividad y mejoramiento de los sistemas socioproductivos locales.
