Tras más de cuatro horas de negociaciones en La Paz, el Gobierno de Bolivia y los dirigentes del transporte alcanzaron un acuerdo que suspende las medidas de presión y evita una escalada del conflicto.
El Gobierno de Bolivia y la dirigencia nacional del transporte alcanzaron este miércoles un acuerdo que permitió suspender las protestas y desactivar un conflicto que amenazaba con profundizarse en todo el país. El pacto fue sellado tras más de cuatro horas de negociaciones en La Paz y contó en su tramo final con la participación directa del presidente Rodrigo Paz Pereira, quien ofreció disculpas al sector transportista, gesto que ayudó a destrabar las conversaciones.
Al término del encuentro, el dirigente de los choferes Santos Escalante informó que el Gobierno garantizó una mejora en la calidad del combustible y la agilización de los trámites de resarcimiento por los perjuicios denunciados por el sector. “Salimos un poco más tranquilos (…) y en este momento se están suspendiendo las medidas de presión”, señaló Escalante al confirmar el levantamiento inmediato de las protestas.
El acuerdo también prevé la conformación de una mesa técnica para abordar reclamos estructurales, entre ellos el mantenimiento de rutas y otros pedidos pendientes del sector. La tensión había aumentado luego de que los transportistas realizaran el martes un paro nacional de 24 horas con bloqueos en distintas regiones. Además, el sector analizaba avanzar con una huelga de 48 horas e incluso una medida indefinida.
Los choferes reclamaban por la mala calidad de la gasolina, demoras en las compensaciones económicas y expresaban su rechazo a una eventual privatización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos. Por su parte, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, destacó que el entendimiento permitirá normalizar el abastecimiento de combustible y recuperar plenamente el servicio de transporte en el país. Sin embargo, aún continúa vigente la huelga impulsada por la Central Obrera Boliviana, que rechazó el diálogo con el Ejecutivo.
