En un contexto económico desafiante, un mecánico catamarqueño convirtió su idea en un puesto de café al paso llamado “Dulce Pausa”, que ya suma clientes fieles en la zona de la Plaza Raúl Alfonsín.
En medio de un contexto económico complicado, donde “la plata no alcanza”, cada vez son más los catamarqueños que apuestan a emprender para salir adelante. Ese es el caso de Ariel, un mecánico que decidió darle forma a una idea que tenía desde la pandemia y hoy la convirtió en realidad: un puesto de café al paso llamado “Dulce Pausa”.
Ubicado en la Plaza Raúl Alfonsín, en la intersección de avenida Güemes y Colón, el emprendimiento funciona hace apenas un mes y ya empieza a ganar clientes fieles. Ariel trabaja de lunes a sábado, desde las 7.30 hasta el mediodía, combinando esta actividad con su oficio de mecánico por la tarde.
Lejos de improvisar, armó él mismo toda la estructura del puesto, buscando diferenciarse de los clásicos cafés callejeros. La idea fue generar un espacio más cómodo y atractivo para quienes pasan a buscar algo caliente antes de arrancar el día.
En cuanto a los precios, uno de los puntos fuertes del lugar, asegura que están pensados para que cualquiera pueda darse un gusto sin gastar de más. Un café exprés cuesta $1.500, mientras que los combos arrancan en $2.500 e incluyen infusión y panificación. Por $3.500, se suma jugo de naranja y una opción más completa.
Ariel reconoce que el consumo varía según el clima, ya que el calor fuerte juega en contra del café, pero aun así destaca la buena respuesta de la gente, que valora tanto la calidad como los precios. Además, el emprendimiento tiene presencia en redes sociales, donde comparte contenido y realiza transmisiones en vivo para atraer nuevos clientes.
