Especialistas destacan la importancia de incorporar rutinas de fuerza supervisadas a partir de los 50 años para contrarrestar los efectos naturales de la menopausia, como la pérdida de masa muscular y ósea.
La práctica de ejercicios con pesas o de fuerza es altamente beneficiosa para las mujeres que transitan la etapa de la menopausia, según coinciden diversos estudios. A partir de los 50 años, el cuerpo experimenta cambios naturales, como la disminución en la producción de estrógenos, lo que puede derivar en una pérdida de masa muscular, mayor tendencia a acumular grasa abdominal y un aumento del riesgo de osteoporosis.
Los ejercicios de fuerza se presentan como una herramienta clave para contrarrestar estos efectos. Al aumentar la masa muscular, se acelera el metabolismo basal, ayudando a prevenir el aumento de peso. Además, este tipo de actividad estimula a los osteoblastos, células responsables de la formación de hueso, contribuyendo así a mantener una buena salud ósea y a reducir el riesgo de fracturas.
Investigaciones también señalan que el entrenamiento con pesas puede ayudar a regular la temperatura corporal, mitigando la frecuencia e intensidad de los sofocos, uno de los síntomas más comunes de la menopausia.
Los especialistas enfatizan que no se trata de realizar esfuerzos extremos, sino de adaptar la intensidad y el peso a la capacidad individual, siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud o un entrenador calificado. El objetivo es fortalecer el cuerpo de manera progresiva y segura, evitando lesiones y maximizando los beneficios para la salud general.
