La situación de la pareja mediática genera versiones cruzadas y declaraciones contradictorias, sin que se confirme oficialmente una separación.
La relación entre Charlotte Caniggia y Roberto Storino se encuentra en el centro de la escena pública tras una serie de rumores y declaraciones que ponen en duda su continuidad después de ocho años juntos. La información fue impulsada inicialmente por Laura Ubfal, quien señaló que el vínculo atraviesa un momento crítico.
Históricamente, la pareja optó por mantener un perfil bajo y alejado de los escándalos mediáticos. Sin embargo, la situación salió a la luz cuando Pepe Ochoa afirmó en televisión que la separación era un hecho. Posteriormente, la propia Charlotte Caniggia se refirió al tema en sus redes sociales, confirmando dificultades pero evitando detalles. Al ser consultada por los motivos, fue contundente: «No hay terceros».
En paralelo, Laura Ubfal aportó una versión diferente tras contactar al entorno de Caniggia. Según relató, el mánager Fabián Esperón aseguró que la pareja se encontraba de vacaciones en Maldivas, lo que aumentó la confusión sobre el verdadero estado de la relación.
Karina Iavícoli sumó más elementos al revelar que la crisis venía de tiempo atrás. Detalló que, antes de un viaje, Caniggia habría estado buscando departamentos para vivir sola en Canning, y que la pareja fue vista en una discusión en una estación de servicio de Cañuelas. Iavícoli también recordó que, hasta hace poco, existían planes de boda para antes de fin de año, lo que hace más sorpresivo el actual escenario.
En medio del debate televisivo, Roberto Storino se comunicó para dar su versión con un tono irónico: «Se pudrió todo, no la aguanto más, me tiene loco, no me deja ir ni a la esquina… Mentira cómo vamos a estar separados». Incluso, Charlotte Caniggia intervino en vivo para cuestionar los rumores: «¿Qué están diciendo, qué está pasando por allá?».
Así, entre contradicciones y versiones cruzadas, el estado de esta relación sigue sin una confirmación definitiva, dejando más preguntas que certezas.
