Una nueva cueva en el complejo de Gorham’s Cave, en Gibraltar, aporta evidencias sobre la ocupación y las capacidades de adaptación de los neandertales en el sur de la Península Ibérica, considerado uno de sus últimos refugios.
El Peñón de Gibraltar vuelve a ser foco de la investigación científica internacional tras el descubrimiento de una nueva cueva en el complejo de Gorham’s Cave. Este sitio es considerado uno de los últimos refugios de los neandertales en Europa. Aunque no se han hallado restos óseos humanos en esta cavidad específica, los arqueólogos identificaron herramientas de piedra, restos de animales y evidencias de una ocupación continua que supera los 100.000 años, incluso antes de la llegada del Homo sapiens al oeste europeo.
La cueva, descubierta en 1907 por el capitán A. Gorham, comenzó a revelar su valor arqueológico décadas más tarde. Investigaciones impulsadas por instituciones como el Museo de Gibraltar y el Museo de Historia Natural de Londres, y profundizadas desde los años 90 por el Gibraltar Cave Project liderado por Clive Finlayson, han consolidado al sitio como una referencia mundial para el estudio de los neandertales.
Los hallazgos en Gibraltar desafían la visión antigua de los neandertales como una especie limitada. En este lugar, los grupos demostraron una notable capacidad de adaptación a entornos costeros complejos. Entre los descubrimientos se destacan hogares organizados, herramientas líticas avanzadas y restos de alquitrán de abedul, cuya producción requiere un control preciso de temperatura y tiempo, evidenciando conocimientos técnicos sofisticados. Además, se identificaron grabados geométricos en las paredes, considerados posibles expresiones simbólicas, lo que abre el debate sobre el pensamiento abstracto en esta especie.
Uno de los hallazgos más recientes se produjo en la cueva Vanguard, dentro del mismo complejo. Una cámara sellada durante unos 40.000 años reveló restos de animales como linces, hienas y buitres, junto con objetos transportados por humanos, como una gran concha marina.
Los investigadores sostienen que el sur de la Península Ibérica pudo haber sido uno de los últimos refugios de los neandertales antes de su desaparición definitiva, gracias a un entorno ecológico diverso que incluía bosques, llanuras, costas y acantilados. La relación entre los neandertales y el Homo sapiens sigue siendo un misterio. En Gibraltar, las dataciones sugieren que los neandertales sobrevivieron miles de años más que en otras regiones europeas, lo que plantea interrogantes sobre una posible coexistencia o reemplazo progresivo.
La relevancia del sitio llevó a la UNESCO a declarar el complejo de Gorham Patrimonio de la Humanidad en 2016. El organismo destacó que el lugar ofrece un testimonio «excepcional» de las tradiciones culturales neandertales. Este nuevo hallazgo refuerza la importancia de Gibraltar como uno de los escenarios clave para comprender los últimos capítulos de la historia de esta especie.
