sábado, 28 de marzo de 2026 16:00
Cuando parecía que ya nada podía sorprender en el cruce entre espectáculo y fútbol, una confesión en vivo volvió a sacudir todo. El nombre de Sabrina Rojas quedó otra vez en el centro de la escena, pero esta vez no fue por un nuevo escándalo con el padre de sus hijos, Luciano Castro, sino por un intento romántico que no prosperó que nada tiene que ver con el mundo artístico.
Todo estalló en plena transmisión de Intrusos, programa histórico del espectáculo, cuando se deslizó que un jugador de la Selección argentina tenía un vínculo cercano con la actriz. La versión hablaba de una supuesta amistad, pero lo que vino después cambió por completo la historia.
Fue Natalie Weber quien tomó la palabra y decidió ir a fondo, sin dejar lugar a interpretaciones. “No, no es amigo (con respecto a Nico González)”, lanzó de manera tajante, desarmando en segundos la teoría que circulaba en el estudio. La sorpresa fue total, pero faltaba el remate.
Sin vueltas y con una sonrisa cómplice, Weber, quién es íntima amiga de Rojas, agregó: “Quiso, pero no pudo”, dejando en evidencia que hubo un intento que no llegó a buen puerto. El protagonista de esta historia es nada menos que Nico González, uno de los nombres que integran la camada campeona del mundo.
La revelación no tardó en generar revuelo tanto en el ambiente futbolero como en el mediático. Según trascendió, el acercamiento existió, pero no habría sido correspondido de la manera esperada. Un detalle que, lejos de pasar desapercibido, alimentó todo tipo de especulaciones.
Sabrina, fiel a su estilo, no hizo declaraciones sobre el tema, pero su nombre volvió a instalarse como uno de los más mencionados cuando se habla de romances y vínculos con figuras del deporte. Mientras tanto, la frase de Natalie resonó con fuerza en redes sociales, donde muchos destacaron la naturalidad con la que contó la situación.
Un sincericidio que, sin quererlo, terminó exponiendo a todos. Así, entre risas, chicanas y declaraciones sin filtro, quedó claro que no todos los intentos terminan en historia de amor. Y en este caso, el campeón del mundo tuvo que conformarse con un rotundo no.
