domingo, 22 de marzo de 2026 17:05
Argentina registró un superávit comercial de USD 788 millones en febrero de 2026, una cifra inferior a las expectativas del mercado, que proyectaban un resultado cercano a los USD 984 millones. A pesar de este desempeño menor al previsto, el país logró encadenar 27 meses consecutivos con saldo positivo en su balanza comercial, consolidando una tendencia favorable en el frente externo.
De acuerdo con datos relevados por la consultora Abeceb, el resultado de febrero representa además una mejora significativa frente al mismo mes del año pasado, cuando el superávit había sido considerablemente menor. En el acumulado del primer bimestre del año, el saldo comercial alcanzó los USD 2.977 millones, muy por encima de los USD 438 millones registrados en igual período de 2025.
El resultado de febrero estuvo explicado principalmente por una caída tanto en exportaciones como en importaciones, aunque estas últimas mostraron un descenso más pronunciado. Mientras las ventas al exterior retrocedieron un 2,9% interanual, las compras externas se desplomaron un 11,8%, encadenando así dos meses consecutivos de bajas cercanas al 12%.
En términos de cantidades, tanto exportaciones como importaciones registraron caídas (7,1% y 14,9% respectivamente), mientras que los precios internacionales mostraron subas moderadas en torno al 4%, lo que permitió amortiguar parcialmente el impacto negativo en valores.
El desempeño exportador tuvo como protagonistas a productos clave del sector primario. El trigo se consolidó como el principal motor, con un crecimiento interanual del 60,8% y representando el 10% del total exportado en el mes. También se destacaron el oro, con una suba del 80%, y el litio, que experimentó un fuerte incremento del 125,3%. En conjunto, estos productos —junto con la plata— explicaron gran parte de la mejora del superávit respecto a 2025.
Sin embargo, no todos los sectores mostraron un desempeño positivo. Las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario cayeron un 10,1%, afectadas principalmente por el complejo sojero, que registró una fuerte baja del 30,4% en sus envíos al exterior. Este retroceso estuvo vinculado, en parte, a factores operativos como la menor cantidad de días hábiles en febrero y un paro nacional del sector aceitero en el marco del debate por la Ley de Modernización Laboral.
También se observaron caídas en el rubro de combustibles y energía, con una contracción del 27,6% en valores exportados, en un contexto de menores precios internacionales y reducción en las cantidades comercializadas.
Por el lado de las importaciones, todos los rubros mostraron caídas interanuales, reflejando un menor dinamismo de la actividad económica. Las mayores bajas se registraron en combustibles y lubricantes (-36,8%), piezas y accesorios para bienes de capital (-24,9%) y bienes de capital (-17,6%). También descendieron las importaciones de bienes intermedios y de consumo, aunque en menor medida.
Un dato particular fue el comportamiento del segmento de vehículos automotores de pasajeros, que mostró una caída en valores del 5,7%, pero con un leve aumento en las cantidades importadas. Este fenómeno se explica por una mayor participación de vehículos de origen chino, generalmente más económicos que los provenientes de otros mercados.
De cara al resto de 2026, las perspectivas indican que el superávit comercial podría mantenerse en niveles similares a los del año pasado. Abeceb ajustó su proyección al alza y estima un saldo positivo de alrededor de USD 11.000 millones para todo el año, cercano al registrado en 2025.
No obstante, existen factores de incertidumbre que podrían alterar este escenario. Por un lado, una actividad económica menos dinámica podría seguir limitando el crecimiento de las importaciones, favoreciendo el superávit. Por otro, el contexto internacional —particularmente la evolución de conflictos geopolíticos— podría impactar tanto en los precios de la energía como en la demanda global.
En ese sentido, una eventual prolongación de tensiones en Medio Oriente podría ampliar el superávit energético argentino. Sin embargo, un debilitamiento de la economía mundial también podría afectar negativamente el crecimiento de otras exportaciones, moderando el efecto positivo y manteniendo la balanza comercial en un delicado equilibrio.
