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En el sector de la construcción

La presidenta de la Cámara de la Construcción en Catamarca, Anahí Díaz, describió un panorama crítico para el sector de la obra pública en la provincia y en todo el país, en un contexto de caída de la coparticipación y de paralización de obras por falta de fondos. «La situación es muy extremadamente delicada, con un panorama difícil, sobre todo en lo que es la obra pública, por la baja en la recaudación y la baja en la coparticipación a nivel nacional», señaló.

Díaz explicó que el problema excede a los gobernadores y que la situación es idéntica en todo el país. «Se ha trasladado una gran cantidad de cargas que antes no estaban en hombros de las provincias y actualmente sí. Eso más la baja de la recaudación hace que la provincia tenga menos recursos disponibles para afrontar los gastos y poder invertir en infraestructura», sostuvo. Precisó que el impacto no se limita a la falta de obra nueva sino también al mantenimiento de la infraestructura existente, que también se ve comprometido.

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Empresas sin reservas

En cuanto a la situación de las empresas del sector, Díaz fue categórica: «La situación es sumamente delicada y muchas obras están paralizadas porque ya las empresas no tenemos reservas prácticamente para poder seguir adelante con la ejecución. Los certificados se van acumulando y aunque uno tenga acceso al crédito, las cuotas hay que pagarlas y las tasas de interés están sumamente elevadas». Señaló también que la obra privada enfrenta dificultades para conseguir financiamiento en obras de mediana y gran envergadura, ya que herramientas como la baja de tasas o líneas de crédito accesibles «hasta la fecha no están vigentes».

Respecto a la estrategia para reactivar el sector en la provincia, Díaz indicó que la prioridad acordada con el gobernador Raúl Jalil es terminar las obras que ya estaban en ejecución antes de iniciar nuevos proyectos. La dirigente también marcó que la visita de las autoridades nacionales de la Cámara a la provincia sirvió para dimensionar que el problema es estructural y que ninguna jurisdicción escapa a él: tanto desde Río Negro como desde Buenos Aires confirmaron que sus gobernadores les dieron el mismo panorama.

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