En un contexto de fuerte crecimiento del sector minero en el norte argentino, la empresaria catamarqueña Florencia Sosa planteó la necesidad de consolidar un modelo de desarrollo que priorice el entramado productivo local, la transparencia y la aplicación efectiva de estándares internacionales de sustentabilidad.
Sus declaraciones se dieron tras el reciente encuentro de la Cámara de Proveedores Mineros de Catamarca (CAPPROMIN), realizado en Belén, donde participaron más de 140 empresas proveedoras del sector.
Durante la reunión, el eje estuvo puesto en la defensa del trabajo local y en la necesidad de garantizar que el crecimiento de la actividad minera impacte directamente en la economía provincial.
“La minería sin desarrollo local es un contrasentido. Sería muy triste permitir que las empresas que operan en Catamarca no contraten talento catamarqueño ni fortalezcan la cadena de valor provincial. La falta de sostenibilidad real en los acuerdos es, justamente, la mayor contradicción”, afirmó.
El rol del entramado productivo
Sosa sostuvo que, más allá de las distintas posturas que existen en torno a la industria, el desarrollo minero en la región es un proceso en marcha que requiere definiciones claras sobre su modelo productivo.
“Aun con posiciones diversas a favor o en contra de la industria, lo cierto es que la minería llegó al norte y a nuestra provincia para quedarse. Su desarrollo es un hecho. Por eso, sector público y privado, debemos involucrarnos activamente para definir, y exigir, cómo queremos que se haga minería y qué modelo genera verdadero valor para los catamarqueños”, señaló.
En ese marco, subrayó que la provincia ya cuenta con antecedentes en minería metalífera, los cuales dejaron enseñanzas que deben ser consideradas ante el nuevo impulso del sector.
“Hubo aspectos positivos, pero también errores, muchos vinculados al desconocimiento o a la velocidad de los procesos, que generaron desconfianza social. Frente al nuevo impulso del sector, es indispensable no repetir esas experiencias y avanzar hacia un modelo más transparente y con impacto social verificable”.
La empresaria también fue categórica respecto a la participación de proveedores locales en la cadena de valor. “Hablar de desarrollo local mientras se importa la mayor parte de la cadena de valor es incoherente. La licencia social se construye también fortaleciendo el entramado productivo local”.
ESG, trazabilidad y tecnología: del discurso a la implementación
Otro de los puntos centrales de su planteo fue la necesidad de que los estándares internacionales de sostenibilidad, comúnmente agrupados bajo el concepto ESG (ambiental, social y gobernanza, por sus siglas en inglés), se traduzcan en prácticas concretas y medibles.
“En distintos foros del sector se habla de ESG y sustentabilidad. Si estos principios se aplicaran con la profundidad que se declara, los resultados deberían ser visibles. Las empresas que verdaderamente adoptan criterios ESG generan impacto positivo, mitigan riesgos y fortalecen la confianza de los actores”.
Finalmente, Sosa destacó que el desafío actual no es técnico, sino de decisión y compromiso en la implementación de herramientas modernas de control y transparencia.
“La minería que viene debe desarrollarse de la mano de las comunidades, con trazabilidad en toda la cadena de valor, mayor incorporación de tecnología y métricas claras. Hoy existen herramientas para medir, auditar y transparentar procesos en tiempo real. El desafío ya no es si se puede hacer, sino hacerlo con compromiso local”.
