jueves, 5 marzo, 2026

El tablero político en la Ciudad: disputas y alianzas

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La apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura porteña de ayer encabezada por el jefe de Gobierno Jorge Macri, dejó como telón de fondo un escenario político más fragmentado y dinámico que el que cerró el año pasado. A diferencia del Congreso Nacional, donde el Ejecutivo convocó a extraordinarias durante el verano, en la Ciudad no hubo actividad formal en el recinto. Sin embargo, las negociaciones políticas no se detuvieron y derivaron en movimientos de bloque, conversaciones para conformar interbloques y una disputa aún abierta por el control de las comisiones.

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Los bloques y un posible revival de alianzas

La legisladora porteña del PTS – Frente de Izquierda Unidad, Andrea D’Atri, resumió así la apertura de sesiones de Macri: “Un plan de más mano dura, desalojos y persecución, que contrasta con un sinnúmero de datos inchequeables sobre una gestión que oculta la Ciudad de la crisis habitacional, del transporte público deficiente, del subte caro y sucio y de limpieza inexistente de sus calles”. Y agregó que para Macri, «los problemas los generan los pobres en medio de una crisis social en aumento”. Las disputas entre los partidos tradicionales en lo que comúnmente se conoce como “la rosca política”, están fuertemente vinculadas al plan de ajuste y mano dura del PRO que necesita parecerse lo más posible a LLA para mantener el único distrito que gobiernan.

El oficialismo del PRO logró sumar a un legislador cercano a Ricardo López Murphy, se trata de Pablo Donati, quedando así como 12 integrantes en su bloque. En paralelo, se rumorea en los pasillos de Perú 160 que hay abierto un diálogo con sectores de la UCR para conformar un interbloque que le permita al macrismo ampliar su margen de maniobra parlamentaria. En ese esquema, el radicalismo porteño vuelve a exhibir sus matices internos: conviven el sector que responde a Daniel Angelici, con vínculos históricos con el PRO, y el espacio alineado con Martín Lousteau y Facundo Manes, que a nivel nacional intentan mostrarse diferenciados del macrismo aunque como ellos, han aportado sus votos a leyes fundamentales del gobierno de Javier Milei, como se vio hace poco con la ley de baja de punibilidad.

Por su parte, el bloque de La Libertad Avanza incorporó a Sandra Rey (quien ingresó por otra lista en la elección de mayo del año pasado), y busca capitalizar su crecimiento electoral en la Ciudad con mayor protagonismo institucional.

La disputa por las comisiones

Los libertarios quieren avanzar especialmente en las comisiones de Justicia y la Junta de Ética. La primera, es uno de los espacios clave para el tratamiento de proyectos sensibles vinculados al sistema judicial y al Ministerio Público, como la designación de magistrados.

Dentro de esa puja subyace otro objetivo político: ampliar la incidencia sobre el fuero local. El ámbito judicial porteño, históricamente influido por dirigentes como Daniel Angelici y Juan Manuel Olmos, es un área importante tanto para el PRO como para la apuesta libertaria. Con la aprobación de la Ley de Reforma Laboral en el Congreso se avanzó con el traspaso de la justicia laboral nacional a la órbita porteña buscando una clara desventaja para los trabajadores y trabajadoras en pos de la puesta de jueces amigos de amarillos y violetas.

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El control de comisiones como Presupuesto, Justicia, Planeamiento Urbano y Seguridad no solo define la agenda, sino también la capacidad de cada fuerza para impulsar, modificar o demorar iniciativas. El discurso del Jefe de Gobierno de ayer va a tono con esta disputa.

En el peronismo y kirchnerismo, desde el año pasado se han escuchado manifestaciones de sus dirigentes para mostrarse como la principal oposición ya que son la primera minoría con 20 bancas, cuestión que como fuerza política no ha puesto en valor en el terreno parlamentario. Tampoco en la calle, tratándose del espacio que conduce los principales sindicatos y organizaciones sociales en la Ciudad. Ni como voz política ni como fuerza social, han tenido un accionar decisivo al servicio de enfrentar a la derecha, tal como demuestran hace décadas prestando votos para determinadas leyes o simplemente a través de impulsar la desmovilización como se ha visto en este verano caliente de conflictos de trabajadores y luchas sociales.

La izquierda mantiene su representación con un discurso claramente opositor y acciones callejeras impulsando todas las luchas de trabajadores y colectivos sociales. Así, Fuerza por Buenos Aires (nuevo nombre y van, de Unión por la Patria) busca tener mayor incidencia y presidir Educación y Salud, mientras el Frente de Izquierda pone en discusión su participación en esas comisiones y en las de Mujer, por su fuerte inserción en esos movimientos y organizaciones de trabajadores y trabajadoras, ya sea como conducción o como la oposición principal en las listas opositoras de los gremios estratégicos.

Más allá de los movimientos individuales, el punto neurálgico de las próximas semanas será la constitución de las comisiones permanentes. Según el Reglamento de la Legislatura, su conformación suele realizarse durante el mes de marzo, una vez iniciadas las sesiones ordinarias. Hasta que no se integren formalmente y designen autoridades, no podrán comenzar a emitir dictámenes sobre los proyectos ingresados, lo que convierte su integración en una instancia decisiva para el funcionamiento legislativo del año. No está claro cuánto impactará esto en el funcionamiento parlamentario ya que el año pasado la Legislatura estuvo paralizada con tan solo cinco sesiones en todo el 2025.

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