Minutos después de las 4:30 de la madrugada de este lunes, el gendarme Nahuel Gallo, oriundo de Catamarca, aterrizó en suelo argentino tras permanecer 448 días detenido en el centro de reclusión El Rodeo I en Venezuela, en lo que familiares y autoridades calificaron como una detención arbitraria por parte del régimen chavista.
El cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina, profundamente conmovido, descendió del avión que lo trajo de regreso y se fundió en un emotivo abrazo con su hijo Víctor, de sólo tres años, quien lo esperaba junto a su madre, María Alexandra Gómez, en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
En el lugar también estuvieron presentes autoridades nacionales y provinciales: la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; la senadora nacional Patricia Bullrich; el canciller Pablo Quirno; y especialmente el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, quien acompañó en persona el momento del regreso para expresar la solidaridad de toda la provincia con la familia.
“El regreso de Nahuel tiene un valor muy especial para todos los catamarqueños”, señaló Jalil, quien durante todo este proceso mantuvo vinculación permanente con la familia de Gallo y gestionó apoyos institucionales para visibilizar el caso y acompañar la lucha por su libertad.
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Tras 448 días de cautiverio en Venezuela, Nahuel Gallo regresó a Argentina
El gendarme fue liberado y aterrizó en Ezeiza donde se reencontró con su familia pic.twitter.com/tvS2ZZsFE2
— La Tecla Patagonia (@teclapatagonia) March 2, 2026
Gallo estuvo más de un año incomunicado y sin un proceso judicial claro en Venezuela, donde su detención generó amplia preocupación internacional. Su liberación fue anunciada previamente por su esposa a través de las redes sociales, quien agradeció el apoyo de la comunidad, organismos y autoridades que siguieron de cerca el angustioso reclamo familiar.
El 8 de diciembre de 2024 se desencadenó el episodio que sumió a la familia en la incertidumbre. Ese día, Gallo intentó cruzar la frontera entre Venezuela y Colombia, camino a reunirse con su esposa en el estado de Anzoátegui, donde residía la madre de Gómez. La travesía derivó, sin previo aviso, en una detención arbitraria por parte de autoridades migratorias venezolanas. Desde entonces, la familia sostuvo una campaña constante por su liberación, mientras la información sobre su paradero y estado permanecía limitada hasta los recientes contactos telefónicos.
El proceso por el que pasa la familia Gallo refleja las condiciones que enfrentan muchos extranjeros detenidos en el sistema penitenciario venezolano, donde la aplicación efectiva de medidas como la ley de amnistía suele depender, más que de un cambio de política, de presiones humanitarias ejercidas incluso a costa del deterioro físico de los propios internos.
