lunes, 2 de marzo de 2026 01:12
Ayer, el gendarme catamarqueño Nahuel Gallo fue liberado después de 448 días de una pesadilla inenarrable en Venezuela. El cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina dejó la cárcel El Rodeo 1, donde estuvo secuestrado sin comunicación con su familia, sin un proceso formal público, ni asistencia legal propia ni consular.
Gallo fue víctima de desaparición forzada por una dictadura narcoterrorista que fue descabezada y que abrió sus cárceles como un gesto calculado, después de la espectacular incursión militar que llevó desde Caracas a Nueva York a Nicolás Maduro. Tres semanas después del ese operativo, y en medio de un proceso de liberaciones que lleva adelante el régimen, el argentino retornó al país para reencontrarse con su pequeño hijo, Víctor, con su pareja, María Alexandra, y con su madre, Griselda, que no se doblegaron y reclamaron sin respiro su liberación. Fueron 448 días; 10.750 horas interminables.
El primer indicio de su liberación había ocurrido días atrás, cuando pudo comunicarse por primera vez con su mujer, María Alexandra. Ocurrió en medio de una entrevista radial. Por el teléfono se escuchaban risas, alegrías y una mezcla de alivio y esperanza. Esa llamada había confirmado dos cosas, después de tanta desolación: que Agustín Nahuel Gallo estaba vivo y que, efectivamente, estaba en El Rodeo 1.
Para que esa comunicación ocurriera pasaron muchas cosas, pero una fue central: todos los extranjeros que estaban allí comenzaron una huelga de hambre para exigir que se les aplique a ellos también la ley de amnistía que el régimen había aprobado para los presos políticos. Pasaron varios días sin comer y el régimen decidió aflojar las cadenas. Es una apertura, sin embargo, que se logró por necesidad y urgencia, más que por convicción.
Comunicado del Gobierno
El titular del ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno, se refirió a la liberación en las redes sociales: “Gallo fue liberado y ya se encuentra fuera de la República Bolivariana de Venezuela”.
“La República Argentina expresa su reconocimiento por las múltiples gestiones realizadas por países aliados que contribuyeron a ejercer la presión internacional necesaria para lograr su liberación. En particular, destaca el firme apoyo del Gobierno de la República Italiana, del Gobierno de los Estados Unidos de América, así como también de la organización no gubernamental Foro Penal, cuya labor en la defensa de los derechos humanos resultó fundamental, y tantas otras personas e instituciones que colaboraron desde el anonimato para llegar a esta deseada liberación”.
El Gobierno insistió en que Argentina continúa exigiendo al régimen venezolano: “La inmediata liberación del ciudadano argentino Germán Giuliani, así como de todas las personas privadas de su libertad por razones políticas”.
“¡Nahuel Gallo está volviendo a casa! Esta victoria es de todos los que lucharon por su libertad, en cada una de sus formas. El gendarme argentino estará pronto en Argentina y reunido con su familia”, celebró la senadora libertaria Patricia Bullrich.
La cuenta regresiva
Ahora empieza otra cuenta regresiva: la del abrazo, la de un padre que volverá a ver a su hijo después de dos Navidades, dos fines de año, casi 450 días de ausencia forzada. Víctor cumplirá tres años el 21 de enero. A partir de ahora, su papá estará ahí.
La historia de Nahuel Gallo no termina con su liberación. Quedan marcas, secuelas, preguntas. Pero queda algo firme: fue secuestrado por una dictadura narcoterrorista y sobrevivió gracias a la presión internacional y a una familia que nunca aceptó el silencio.
Nahuel volverá. Y con él, una verdad incómoda: mientras existan regímenes que usan personas como rehenes, ningún viaje es solo un viaje. Puede ser una pesadilla.
