martes, 3 febrero, 2026

Futura interna en la Fed? El mercado duda del rol de Kevin Warsh y el posible «contrapeso» de Jerome Powell

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El 2026 es un año bisagra para la Reserva Federal (Fed) de EEUU. Al recambio tradicional de algunos de los miembros de la «mesa chica» encargada de fijar las tasas, se le suma el pase de mando de Jerome Powell a Kevin Warsh, una figura difícil de clasificar respecto a si apoyará o no los recortes agresivos que quiere imponer Donald Trump. Se trata de un cambio en la presidencia del organismo que, si bien se descarta que ocurra, genera incertidumbre respecto a en qué tiempo se hará, pero también porque aún se desconoce qué hará Powell una vez concluya su mandato, con rumores que indican que ocuparía un lugar dentro del organismo.

Los expertos consultados por Ámbito coincidieron en que Warsh es un candidato que no cuadra de manera lineal dentro del binomio «halcón», es decir, a favor de subir las tasas, o «paloma», partidario de bajarlas. En este sentido, el analista de Pepperstone, Felipe Barragán, comentó que en sus intervenciones recientes, «Warsh ha defendido la idea de que la Fed podría bajar la tasa porque ve espacio para crecer sin reavivar la inflación (apoyado en argumentos de productividad, inteligencia artificial y cambios de oferta)».

Sin embargo, Barragán remarcó que también «plantea que la Fed debería reducir de manera significativa el tamaño de su balance (más conocido como el ‘quantitative tightening’) y, en general, ser más escéptica de los períodos prolongados de tasas muy bajas (como en el período 2008-2015)».

La duda sobre el ajuste cuantitativo

Su postura sobre el «quantitative tightening» (QT), traducido al español como ajuste cuantitativo, es probablemente su postura más característica. En política monetaria, se le llama QT a una forma de reducir la oferta monetaria y la liquidez en el sistema financiero. Esto se logra vendiendo activos del balance del banco central o permitiendo que venzan sin reinvertir, con el objetivo de frenar la inflación y elevar las tasas de interés a largo plazo.

En uno de sus últimos informes, los analistas de Portfolio Personal Inversores (PPI), explicaron que la mirada de Warsh es que «los programas de QT potenciaron el apetito por riesgo y alimentaron la dependencia de los mercados respecto al accionar del banco central».

Como consecuencia, el nominado por el presidente Donald Trump cree que «esa expansión distorsionó precios relativos, en especial en ‘Treasuries’ y MBS, y dejó a la Fed con menor margen para responder a ‘shocks’ futuros». En su opinión, «la autoridad monetaria debía recuperar un rol más acotado, con menos influencia directa sobre la liquidez sistémica y los rendimientos de largo plazo», una mirada que lo hace «claramente hawkish«.

Además, cuestionó que la Fed «se haya vuelto demasiado dependiente de los datos, reaccionando a cada dato en lugar de seguir un marco más consistente y de mediano plazo«. Por ende, «esa falta de coherencia alimentó la volatilidad y contribuyó al uso excesivo del balance como herramienta principal».

Por su parte, Rocio Bisang de GMA Capital argumentó a Ámbito que Warsh «en el corto plazo parece cómodo con la idea de recortar tasas si el escenario lo pide, y eso no necesariamente choca con una discusión más de fondo sobre el balance».

De todas maneras, en PPI plantearon la duda sobre «cómo reaccionará el sistema financiero ante un retiro de liquidez en un contexto en el que, hace apenas unos meses, reaparecieron tensiones de liquidez y el organismo anunció un símil QE (‘expansión cuantitativa’)».

Argumentaron que un QT «no solo presiona la parte larga de la curva» de los bonos, sino que «también redefine el nivel de reservas con el que opera el sistema, afecta el funcionamiento del repo y pone a prueba la estabilidad de los mercados que dependen de contrapartes ‘price-insensitive'».

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Jerome Powell, presidente de la Fed, fue acusado por el gobierno de Donald Trump por una supuesta malversación de fondos.

El «contrapeso» de Powell y el rediseño del FOMC

Para Bisang, el flamante candidato «da la sensación de que es una opción más previsible, que no pone tanto en juego la independencia de la Fed como sí pasaba con otros candidatos, como Kevin Hassett, que sonaron en las últimas semanas y podían introducir algo más de ruido. Por ahora, la reacción de los mercados sugiere que un perfil como el Warsh es bien recibido».

De todas maneras, resta saber qué hará Powell una vez que termine su mandato como presidente en mayo próximo, ya que existe la posibilidad de que continúe dentro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) hasta el 31 de enero 2028, como miembro de la Junta de Gobernadores.

La economista de GMA Capital comentó a este medio que «no es habitual que un presidente de la Fed deje el cargo y permanezca en el board, pero dado el contexto político, es un escenario posible». En ese sentido, consideró que «podría funcionar como contrapeso y agregar una capa adicional de independencia a la Fed, lo que probablemente sería bien recibido por los mercados».

Barragán compartió el diagnóstico de que Powell podría convertirse en un contrapeso interno «por experiencia, credibilidad y ‘memoria institucional'» con el beneplácito del mercado, pero también sostuvo que «podría complicar el rediseño de la composición del FOMC por parte de la Casa Blanca, incrementando así la presión sobre la institución».

Dicho eso, agregó que «la discusión pasaría rápidamente de si ‘Powell se queda’ a ‘quién manda y cómo se forman las mayorías dentro del FOMC’, donde el nuevo presidente ciertamente es influyente, pero sigue siendo un voto entre doce». A eso se le suma que en enero hubo un recambio de cuatro miembros del FOMC: Beth Hammack (Fed de Cleveland), Neel Kashkari (Minneapolis), Lorie Logan (Dallas) y Anna Paulson (Filadelfia).

La negociación dentro del Senado

Un nuevo grado de incertidumbre girará en torno a los acuerdos en el Senado para lograr la aprobación de Warsh, ya que, si el proceso se demora, quien ocupará la presidencia interina será Michelle Bowman, elegida por Trump el año pasado para ser la vicepresidenta de supervisión dentro del organismo.

Barragán remarcó que «sin duda que habría un componente de incertidumbre, pero más por el ‘ruido’ de confirmación y por el riesgo de señales mixtas que por el nombre del interino». En esa línea, destacó que «a mayor demora, más espacio para que el mercado tema que la Fed está ‘politizada’ y, por ende, menos independiente, con una comunicación menos confiable».

De hecho, mencionó que el propio proceso ya parece estar «politizado» y citó el caso de algunos senadores que manifestaron su intención de bloquear nominaciones ligadas a la Fed mientras no se resuelva la investigación que actualmente el Departamento de Justicia de EEUU tiene sobre Powell, sobre una supuesta malversación de fondos, una iniciativa que el actual titular de la Fed no duda en calificar de un intento de influir sobre la política monetaria del organismo.

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