miércoles, 4 febrero, 2026

Un juez de Menores de Catamarca cuestionó a Milei por la baja de la edad de punibilidad

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Una carta abierta dirigida al presidente de la Nación, Javier Milei, escrita por el juez de Cámara de Responsabilidad Penal Juvenil de Catamarca, Rodrigo Morabito, generó una fuerte repercusión en medios de comunicación de alcance nacional. El texto, que comenzó a circular en las últimas horas, fue reproducido por numerosos portales y puso en el centro del debate la discusión sobre la baja de la edad de punibilidad.

En la misiva, Morabito expone su experiencia cotidiana en el fuero penal juvenil y plantea una mirada crítica sobre el enfoque punitivo en el abordaje del delito cometido por adolescentes. Señala que, en la mayoría de los casos, el Estado llega tarde a la vida de niños y jóvenes, cuando la única respuesta que aparece es el castigo.

“El derecho penal no repara lo que el Estado no supo cuidar a tiempo”, afirma el magistrado, quien remarca que en los tribunales no se encuentran “enemigos”, sino historias atravesadas por el abandono, la exclusión, la violencia familiar, el consumo problemático y la falta de oportunidades.

Si bien aclara que no busca justificar delitos ni desconocer el dolor de las víctimas y sus familias, Morabito advierte que bajar la edad de punibilidad no constituye una solución de fondo. En ese sentido, sostiene que ampliar el sistema penal juvenil no reduce la violencia ni construye un futuro mejor, sino que refuerza un esquema que ya demostró su ineficacia.

En otro tramo de la carta, el juez cuestiona el rol del Estado y subraya que la verdadera política de seguridad a largo plazo debe centrarse en la protección integral de niños, niñas y adolescentes, con intervención temprana, acompañamiento y presencia estatal antes de que el daño ocurra.

Morabito, de origen cordobés pero con desempeño en la provincia de Catamarca, es además profesor adjunto de la Universidad Nacional de Catamarca. El texto cierra con un llamado a la reflexión, al señalar que cada adolescente que llega a un tribunal representa una pregunta que el Estado no supo responder a tiempo.

La carta completa

Carta de un Juez de Cámara a Milei.

Carta abierta al Señor Presidente de la Nación Argentina.

Economista Javier G. Milei

Me dirijo a usted desde el ejercicio concreto de una función que rara vez ocupa el centro del debate público, pero que carga con una de las responsabilidades más complejas del Estado: administrar justicia en el fuero penal juvenil.

Todos los días veo rostros que no aparecen en las estadísticas ni en los discursos. Rostros de adolescentes cansados, rotos, sin esperanza. Chicos y chicas que llegan tarde a la Justicia, después de haber sido violentados en sus hogares, expulsados de la escuela, abandonados en las calles, consumidos por las drogas y, muchas veces, utilizados por adultos inescrupulosos para delinquir.

No le escribo para justificar delitos. Tampoco le escribo para negar el dolor inmenso de las víctimas ni el sufrimiento irreparable de sus familias. Ese dolor merece respeto, escucha y respuestas serias del Estado.

Pero sí escribo para decirle algo que veo todos los días; cuando el Estado llega por primera vez a la vida de estos adolescentes, casi siempre lo hace a través del castigo. Y llega tarde.

En los tribunales no vemos “enemigos”. Vemos historias de abandono acumulado. Vemos una cadena de violencias que comenzó mucho antes del hecho delictivo. Y vemos, con enorme preocupación, cómo frente a ese fracaso previo, la única respuesta que se propone es más pena, más encierro, más dolor.

Señor Presidente: el derecho penal no repara lo que el Estado no supo cuidar a tiempo.

La cárcel no devuelve lo que la infancia perdió. El castigo no sustituye a la presencia estatal que faltó cuando aún había margen para prevenir.

Trabajar en este fuero implica tomar decisiones difíciles, humanas, incómodas. Implica escuchar a víctimas, pero también mirar a los ojos a adolescentes que nunca tuvieron una oportunidad real. Implica entender que proteger a la sociedad no es solo sancionar, sino evitar que el daño ocurra.

Bajar la edad de punibilidad puede dar una sensación inmediata de respuesta, pero no construye futuro. No reduce la violencia. No honra a las víctimas. Solo amplía un sistema penal que llega siempre tarde y que ya ha demostrado su ineficacia.

Cuidar a nuestros niños, niñas y adolescentes no es ingenuidad. Es responsabilidad institucional. Es la única política seria de seguridad a largo plazo de una nación democrática. Es intervenir antes, acompañar antes, sostener antes. Es estar presentes cuando todavía hay algo para salvar.

Le escribo con la convicción de quien ve las consecuencias todos los días.Le escribo no desde la comodidad de un despacho, sino desde la experiencia concreta de administrar justicia en contextos de dolor.

La respuesta no está en castigar más temprano. La respuesta está en no abandonar tan temprano.

Ojalá esta carta sirva para reflexionar. Porque cada adolescente que llega a un tribunal es, antes que nada, una pregunta que el Estado no supo responder a tiempo.

Atentamente, Rodrigo Morabito. Juez de Cámara de Responsabilidad Penal Juvenil de Catamarca.

Profesor Adjunto UNCa

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