La desaparición de Alicia ocurrió el 21 de enero de 2004, cuando pidió retirarse antes de su trabajo, presuntamente para realizar trámites relacionados con la obtención de una vivienda. Desde ese momento, la joven perdió todo contacto con su familia.
En aquel entonces, sin los protocolos actuales para iniciar búsquedas inmediatas, la denuncia fue registrada recién al día siguiente, dejando a su familia en un estado de incertidumbre que persiste hasta hoy.
La causa judicial nunca prosperó y pasó por distintos despachos sin avanzar, generando un profundo sentimiento de desamparo y frustración en sus familiares. Su hermana Azucena recordó en redes sociales: “22 años que seguimos esperando justicia. 22 años que taparon todo lo sucedido en tu caso de desaparición. 22 años que lo único que hicieron es callar a quienes sabían la verdad”.
«22 años que ninguno de los que pudo ponerse en el lugar de la familia y ayudar a buscar la verdad, no lo hicieron. 22 años que esperan que su familia olvide el caso, como ellos pretendieron hacer».
Hoy, un mural en avenida Güemes es uno de los pocos recordatorios de Alicia, mientras su familia continúa exigiendo respuestas y justicia. Su historia refleja la persistente lucha de quienes reclaman verdad y visibiliza la importancia de fortalecer los protocolos de búsqueda y la atención de casos de personas desaparecidas.
