El consumo de carne vacuna en Catamarca atraviesa un cambio marcado por la pérdida del poder adquisitivo de las familias, el aumento de precios por encima de la inflación en algunos meses del año y un fuerte crecimiento de las ventas con medios electrónicos. Así lo advirtió Gustavo Walther, referente de Carnicerías La Tradición, quien aseguró que “el pollo le ha quitado terreno a la carne bovina por tener un menor precio” y que hoy “ya no se consume como antes, porque pesa el bolsillo”.
Según explicó, si bien diciembre, enero, febrero y julio continúan siendo los meses de mayor volumen de ventas, el comportamiento del consumidor está directamente ligado a sus ingresos. “En función del poder adquisitivo de la familia es cómo consume la gente, algo que es lógico. Quien puede, consume más carne bovina, y quien puede menos, consume menos”, señaló, al tiempo que destacó una encuesta realizada por la Facultad de Ciencias Económicas que confirmó esta tendencia.
Walther indicó que diciembre suele mostrar una leve recuperación por el pago del aguinaldo y el contexto festivo, pero advirtió que eso no modifica el escenario general. En relación con los precios, explicó que durante 2025 se registraron aumentos superiores a la inflación, especialmente en octubre, lo que provocó una fuerte retracción en las ventas. “Cuando hay un aumento importante, la gente se frena, tiene miedo y deja de comprar. Eso pasó con fuerza en octubre y noviembre”, afirmó. No obstante, estimó que en lo que resta del año las subas estarán más alineadas con la inflación, ya que “el mercado está al tope” y los valores internos se equipararon a los internacionales.
Sobre el contexto externo, advirtió que la inminente firma de acuerdos con la Unión Europea incrementará la presión exportadora. “La carne argentina es la mejor del mundo y lo que se consume en Catamarca es lo mejor del mundo. Eso no hay que dudarlo. Pero la presión del mercado internacional va a ser mayor y eso es una alerta para el mercado interno”, señaló, al tiempo que remarcó la necesidad de “reinventarse”.
En ese sentido, explicó que el consumo de carne vacuna dejó de ser inelástico. “Antes se decía que se consumían 72 kilos por persona al año, pase lo que pase. Eso ya cambió, porque hoy pesa el bolsillo”, afirmó. Frente a este escenario, consideró clave avanzar en la integración productiva, la industrialización y la búsqueda de alternativas para ofrecer precios más accesibles sin resignar calidad.
Otro dato relevante es el cambio en las formas de pago. Walter indicó que más del 70% de las ventas se realizan con tarjetas o medios electrónicos, cuando años atrás apenas representaban entre el 20% y el 30%. “Las ventas electrónicas son muy importantes, pero también tienen un costo financiero muy alto. El año pasado esos costos fueron muy onerosos y es algo que tiene que bajar”, advirtió.
En cuanto a los hábitos de consumo, explicó que los cortes varían según la estación del año y el precio. “En verano se consume más asado, bife o costeleta; en invierno, más carne a la olla. Los precios fluctúan según la preferencia de la gente”, detalló. Además, destacó la importancia del asesoramiento en el punto de venta para ofrecer alternativas más económicas. “Si alguien quiere peceto, puede pagarlo, pero también tiene opciones más baratas que sirven para la misma comida”, dijo, y agregó que “con cortes más económicos y un poco más de tiempo de cocción, los resultados son iguales o mejores”.
Finalmente, remarcó que la estrategia del sector pasa por agregar valor, diversificar la oferta y acompañar al consumidor. “Nosotros siempre decimos que somos del pueblo y tratamos de llegar a todos los bolsillos», dijo en los estudios de Ancasti Streaming.n
