jueves, 15 enero, 2026

Pediatras piden cuidar a los niños en tiempos de calor extremo

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Pediatras advirtieron sobre el aumento de consultas vinculadas al agotamiento por calor y al golpe de calor en niños, en el marco de las altas temperaturas que afectan a la provincia, y remarcaron la importancia de la prevención y del reconocimiento temprano de los síntomas, especialmente en los menores de cinco años, el grupo más vulnerable.

El doctor Juan Carabajal, médico del Hospital de Niños y referente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) en Catamarca, explicó que durante el verano “los niños son los más afectados porque no tienen completamente desarrollados los mecanismos que regulan la temperatura corporal”, y señaló que muchas veces “los adultos disfrutan del sol, del río o de la pileta sin dimensionar los riesgos que implica exponer a los más pequeños”.

En ese sentido, recordó que la SAP difundió recientemente una serie de recomendaciones ante la ola de calor, alertando que el agotamiento por calor es un estadio previo al golpe de calor y que identificarlo a tiempo puede evitar cuadros graves. “Es fundamental reconocer los signos cuando llevamos a los chicos al río, a la pileta o realizamos actividades al aire libre en horas de altas temperaturas”, sostuvo.

Carabajal explicó que el agotamiento por calor se produce por una exposición prolongada al calor excesivo y se manifiesta con sudoración abundante, sed intensa, boca seca, disminución de la orina, cansancio, calambres, dolor de cabeza y mareos. En los niños más pequeños, que no pueden expresar lo que sienten, los síntomas suelen evidenciarse con irritabilidad, llanto persistente o decaimiento.

“El cuerpo intenta eliminar el exceso de calor a través de distintos mecanismos, pero en los menores de un año estos sistemas aún no están completamente desarrollados, por eso son más propensos a deshidratarse y a sufrir complicaciones”, explicó el especialista.

Ante la aparición de estos síntomas, el pediatra recomendó retirar inmediatamente al niño del sol o del ambiente caluroso, llevarlo a un lugar fresco y ventilado, aflojar la ropa y aumentar la ingesta de líquidos. En el caso de los lactantes, subrayó que deben recibir pecho con mayor frecuencia, mientras que los niños más grandes deben beber más agua de lo habitual para compensar la pérdida de líquidos por la sudoración.

Además, insistió en evitar bebidas azucaradas, gaseosas, energizantes y, en adolescentes, el consumo de alcohol. “Existe el mito de que estas bebidas hidratan, pero ocurre lo contrario: favorecen la pérdida de líquidos y empeoran el cuadro”, advirtió.

Carabajal también remarcó la importancia de respetar los horarios de mayor radiación solar. En Catamarca, recomendó evitar la exposición al sol entre las 10 y las 18 horas, incluso en días nublados, ya que los rayos ultravioletas atraviesan las nubes y continúan afectando la piel. El uso de gorra, ropa liviana, protector solar y la reaplicación frecuente del mismo fueron señalados como medidas clave de prevención.

En cuanto al golpe de calor, explicó que se trata de una situación más grave y potencialmente peligrosa. Se caracteriza por fiebre elevada generalmente superior a los 39 grados, dolor de cabeza intenso, confusión, desorientación, agitación e incluso convulsiones. “Ante fiebre alta en un niño que estuvo expuesto al calor, no deben administrarse antitérmicos. Hay que refrescarlo con un baño, colocarlo en un ambiente fresco y consultar de inmediato al médico”, enfatizó.

Finalmente, el pediatra llamó a la responsabilidad de los adultos durante el verano y recordó que la prevención es la herramienta más efectiva. “Cuidar a los niños del calor extremo es una tarea diaria. Estar atentos a las señales, hidratar correctamente y evitar la exposición innecesaria puede marcar la diferencia y prevenir situaciones graves”, concluyó.

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