El particular vínculo que forjó el gobernador Raúl Jalil con el Gobierno nacional de Javier Milei colocó en una posición incómoda a la oposición libertaria local que busca arrebatarle la conducción de la provincia al peronismo en 2027. Tienen por delante el desafío de apuntar al mandatario provincial sin rozar siquiera la figura del presidente. Un malabarismo que exige afinar el ingenio a la dirigencia local.
El dilema quedó en evidencia cuando la Nación anunció la cesión del control de YMAD a la Provincia. La oposición local debió medir cada palabra al momento de opinar del tema para no darle un mínimo de crédito a Jalil pero tampoco contradecir la gestión nacional. No sea cosa que alguno de los alfiles del presidente, tan atentos a lo que se publica en redes sociales, detecte el mínimo sesgo crítico hacia la gestión presidencial y tome represalias. «Cumplió una promesa», dijeron entusiasmados sobre Milei. Pero pusieron el ojo en qué hará la Provincia con los fondos que surjan ahora de la empresa, hoy únicamente integrada por la Provincia y la Universidad de Tucumán.
Cuando las actas para cerrar la salida de Nación de YMAD llegaron a la Legislatura, la oposición libertaria local no tuvo escapatoria. Aprobaron el acuerdo, más allá de los planteos clásicos de pedido de transparencia. No tenían más margen de acción. Votar en contra hubiese significado oponerse a una decisión del propio Milei. Y eso, en el manual libertario, es «tener el boleto picado».
Los libertarios catamarqueños tienen por delante el desafío de apuntar al mandatario provincial sin rozar siquiera la figura del presidente. Los libertarios catamarqueños tienen por delante el desafío de apuntar al mandatario provincial sin rozar siquiera la figura del presidente.
Pero la encrucijada libertaria no es de ahora. Desde el inicio de la gestión nacional, Jalil es uno de los principales aliados de Milei en el Norte Grande. No solo consiguió que la Nación saliera del directorio de YMAD y quedara bajo control provincial, sino que también garantizó la aprobación del Presupuesto 2026, una prioridad central para el Gobierno nacional. Para lograrlo, el gobernador se animó, junto a otros mandatarios peronistas, a romper el bloque del Frente de Todos en el Congreso, movimiento que fue decisivo para cambiar la correlación de fuerzas a favor de La Libertad Avanza. Ahora, el mandatario recibió un nuevo respaldo nacional con el depósito de $10.500 millones en ATN que serán destinados principalmente al pago de aguinaldos municipales. Catamarca fue una de las más beneficiadas. Sobre esto, no hubo ni un planteo opositor.
El problema para la oposición libertaria local es que quedó rehén de su propia narrativa. Si critican demasiado a Jalil, terminan cuestionando indirectamente a Milei, su líder indiscutible al que solo se obedece y quien lo eligió como socio estratégico. Si no critican, pierden su razón de ser como oposición.
La realidad política de Catamarca en 2026 es esta: Jalil gobierna con el respaldo funcional de la Casa Rosada. Recibe ATN millonarios, consigue el control de YMAD, y a cambio entrega los votos que el oficialismo nacional necesita en el Congreso. Una alianza pragmática que deja a la oposición libertaria local en un callejón sin salida: buscan plantear el «antijalilismo» pero se encuentran con un gobernador que es, de hecho, un aliado del presidente que ellos defienden en temas puntuales. Un terrible dolor de cabeza para los estrategas libertarios locales.
Mientras tanto, Jalil sigue su camino con la bendición de Casa Rosada, y la oposición libertaria local continúa ensayando alternativas para mantener su discurso crítico hacia el gobierno provincial sin pasarse de la raya y tocar intereses nacionales. Un equilibrio difícil de mantener y que por ahora los condena a ser espectadores privilegiados de una alianza que no pueden romper sin atacar a sus mandamases nacionales. Habrá que ver hasta cuándo podrá durar ese espectáculo de malabares.
