jueves, 27 de febrero de 2025 00:11
Si los ánimos ya venían caldeados dentro del radicalismo, el enojo se incrementó en los últimos días a niveles impensados, a partir de la participación del diputado nacional Francisco Monti en una cumbre libertaria. Monti participó el último martes en el “Seminario por las Ideas liberales”, que se desarrolló en el predio porteño de La Rural de Palermo, con Patricia Bullrich y Federico Sturzenegger. Hasta allí, nada que pueda considerarse extraordinariamente novedoso, ya que el legislador nacional asumió hace tiempo su rol de “radical con peluca”, el mote que identifica a los correligionarios más cercanos a Javier Milei. Monti asumió ese papel públicamente, tanto en visitas a Casa Rosada como en el mismísimo recinto del Congreso de la Nación, donde se plegó sin problemas a la bancada libertaria a la hora de decidir sobre diferentes proyectos.
*****
¿Por qué entonces este decidido salto desde la UCR a la LLA desató un escándalo? Porque ocurre que esta vez Monti no viajó solo, sino que reunió a toda una tropa de radicales a quienes convenció para que lo acompañaran, al parecer, sin dejarles muy en claro a qué iban. Eso es lo que se deduce porque muchos de los viajeros, al ver el espacio protagónico que le cupo a Monti en el acto y en los ecos mediáticos, se sintieron “usados” por el diputado nacional. “Nos llevó para mostrar un paquete y que mueve gente, cuando el único beneficiado es él, porque se le termina el mandato y quiere ganarse un lugar en las listas libertarias”, se quejaron algunos. Otros retrucaron a quienes hicieron conocer sus reproches que no podían alegar inocencia, ya que hubo varios políticos avezados y con cargos locales que se prendieron con entusiasmo en el contingente.
*****
El radicalismo catamarqueño, que viene de su peor debacle electoral en la historia provincial (terminó en cuarto lugar en los últimos comicios, detrás del peronismo, los libertarios y los votos en blanco), atraviesa una profunda crisis, ya manifestada por correligionarios que quieren recuperar la propia identidad y dejar de prestarse a experimentos y alianzas que, aunque permitan acomodarse a dos o tres en algún cargo, los está destrozando como fuerza y como opción política. Por otra parte, ya fuera del área de influencia de los comités, estos avances radicales con Milei están incomodando sobremanera a los libertarios catamarqueños, la mayoría de los cuales no tienen ningún acceso a Casa Rosada, y temen que los radicales que desembarcaron a última hora en el proyecto terminen llevándoselos puestos a la hora del reparto de candidaturas.