miércoles, 26 febrero, 2025

Ficciones: la hora de las antiheroínas

Noticias Relacionadas

Con el devenir de los tiempos, las nuevas formas de pensamiento, el ascenso del feminismo, la exposición de lo silenciado y la igualdad entre el hombre y la mujer, es lógico que los héroes de ficción, en este caso las heroínas, hayan mutado y hoy lo real e imperfecto sean los tópicos en auge. Nada queda de esas protagonistas de telenovelas de antaño, pobrecitas ellas, frustradas, que esperaban el beso de su amado para resurgir de entre las cenizas y vivir la vida de princesa en el castillo de Disney.

Hoy las mujeres se sienten representadas por personajes como Bridget Jones, Vicky de “Envidiosa” y Valeria de la homónima serie española. Simplemente, antiheroínas porque no cumplen con los mandatos hegemónicos. Todas ellas no son más que la versión mejorada, afinada y actualizada de la paradigmática Carrie Bradshaw de “Sex and the City”, quien inició este camino de la mujer real, inestable, insegura, exitosa en su trabajo, apasionada, autosuficiente, amiga de sus amigas, complicada en sus relaciones amorosas y buscando alienadamente una felicidad que por momentos llega y por momentos no.

Bárbara Arroyo, periodista de cine, comenta: “Las heroínas de televisión se fueron actualizando a la par de la sociedad. Desde aquellas Jeannette Rodríguez (‘Cristal’), Grecia Colmenares y Thalía, que eran sumisas, pobres, sin futuro y que se enamoraban de hombres ricos, pasamos a las mujeres que tomaron las riendas de sus vidas y de sus carreras. La mujer se desarrolló profesionalmente y eso se ha visto reflejado a lo largo de los personajes femeninos de la ficción”.

Nace una estrella

Este punto de quiebre entre el pasado y el presente lo marcó el éxito de la película “El diario de Bridget Jones”, adaptación de la novela de Helen Fielding publicada en 1996. En el film, su protagonista, personificada a la perfección por la actriz Renée Zellweger, se muestra torpe, insegura, obsesionada por bajar de peso, adicta al cigarrillo y afín al alcohol, pero en su trabajo es brillante y cuando se lo propone, enamora al hombre más inconquistable. Ella es un mar de dudas que representó de manera casi unánime a toda su platea femenina, estando en las antípodas de la Julia Robert de “Mujer bonita” que pasa del bajo fondo, ejerciendo inclusive la prostitución, a ser la princesa del cuento. De hecho Bridget Jones tuvo tres secuelas, en cada una de ellas, una etapa diferente, donde las primeras fanáticas sentían que Jones iba evolucionando y avanzando a la par de ellas. En su última entrega, estrenada recientemente el 14 de febrero, se encuentra viuda, al cuidado de sus dos hijos y viviendo un intenso romance con un hombre 21 años menor, otro fenómeno de época, que antes era impensado en cine.

“Bridget Jones muestra esa imperfección, eso genuino, eso de no estar en continuas poses y ser más reales, que tanto nos caracteriza a las mujeres de hoy”, dice Laura Cozza, licenciada en Relaciones Internacionales, de 40 años. Y continúa: “Las mujeres a veces somos incorrectas, a veces somos insoportables, nos desplomamos, nos levantamos y revivimos. Muchas mujeres de 40 ya vivimos todo, ya nos enamoramos, ya lloramos, ya estuvimos mal y nos dijeron que ese era el final, pero siempre termina siendo el comienzo de otra historia. Sus personajes reflejan nuestras vidas, nos identifican y eso nos hace seguirlas. No estamos solas en esto que nos pasa”.

Éxito impensado

“Envidiosa”, la serie argentina protagonizada por Griselda Siciliani, desde su estreno en Netflix el año pasado se convirtió en un fenómeno global. Lo que en un principio parecía ser un cliché arcaico sobre la mujer queriendo cumplir los mandatos de casarse y tener hijos, resultó ser una crítica a un tipo de mandato.

La historia inicia cuando Victoria, una exitosa decoradora de ambientes que ronda los 40 años, es abandonada por su novio de casi una década, quien a su vez se casa repentinamente con una curvilínea brasilera que conoció de un día para el otro. El personaje interpretado por Siciliani implosiona psíquicamente y en terapia le va contando a su psicóloga (papel que hace Lorena Vega y que también tomó gran repercusión mediática) todas sus miserias, que logran la empatía y la identificación de las espectadoras.

Vuelve Arroyo con su mirada crítica y femenina: “El éxito de ‘Envidiosa’ tiene que ver con eso que no nos guardamos más y que quedaba mal decir, como la envidia hacia amigas o colegas que les va mejor que a una, que otras triunfen y a nosotras nos cueste más, o se enamoran y nosotros no. Pero la clave del guión de su autora Carolina Aguirre es que su protagonista Vicky, a lo largo de la historia, se contradice y va evolucionando, porque en la segunda temporada hasta ella misma se cuestiona eso del mandato de casarse y tener hijos y es bueno porque es una contradicción que las mujeres tenemos a diario”.

Romina Castellini, licenciada en Psicología y especialista en mujeres y parejas, consultada por NOTICIAS reflexiona: “En estos personajes de ficción está oculto el mensaje de ‘la unión hace la fuerza’. Y esa unión nos permite poder entender mejor nuestras emociones, tener el valor para procesarlas entendiendo que si hay una otra que se equivoca, se cae y tiene el valor de levantarse, entonces yo también soy capaz de hacerlo. Son personajes motores que muestran que no están tan solas, no están locas y al mismo tiempo hacen de espejo, desnudan el alma y una se ve con más claridad a través de la otra”. Las conquistas feministas tienen así un correlato en el cine que refleja climas de época.

Tacones cercanos

Otra de las producciones cinematográficas que se volvió una biblia para la mujer actual es la serie española “Valeria”, inspirada en el best seller de la autora Elisabet Benavent. Aquí, el rango etario baja una década y aborda la problemática de las mujeres que finalizan los veinti y comienzan los trenti. Una especie de reformulación de la trama de “Sex and the City”, pero sin tantos tabúes y con una apertura mental mucho mayor. Mientras lo que sucedía en Nueva York a mediados de los 90 era la siembra, lo que pasa en la Madrid actual es su cosecha. Cuatro amigas libres, cada una con su impronta, lideradas por Valeria, también escritora pero no de un semanario como Carrie Bradshaw sino de libros. Otra evolución es que Nerea, una de las cuatro amigas, es lesbiana, mientras que el personaje de Miranda Hobbes (Cynthia Nixon), de «Sex and the City», recién reconoce su sexualidad en “And Just Like That…”, estrenada hace solamente unos años y de inminente tercera temporada.

Estas nuevas antiheroínas contemporáneas, mucho más cercanas a las mujeres actuales que las otrora “Muñeca Brava” (Natalia Oreiro) y “Antonella” (Andrea del Boca), obligan a los profesionales de la psiquis a un refresh en su cinemateca.

La licenciada Castellini refuerza: “La mujer se da cuenta luego de un gran trabajo de análisis, que puede escuchar su deseo siendo sorda del discurso social, sin sentir vergüenza ni prejuicios del que dirán. Igual siempre transmito que más allá de las coincidencias con los personajes de ficción, cada persona es única, con sus propios esquemas cognitivos, su mundo interno formado por años y años de vivencias, pero sin duda estos lentes virtuales sirven para interpretar mejor la situación de cada una”.

Sex and the City

Cuando el 6 de junio de 1998 la serie norteamericana “Sex and the City” se comenzó a transmitir por en el canal HBO, sus cuatro protagonistas asombraron y horrorizaron al mundo por la honestidad brutal que manejaban en temas como la sexualidad, la seducción, la femineidad, el trabajo y la autonomía económica. Carrie Bradshaw, escritora de una columna sobre sexo en el periódico ficticio «The New York Star», era la líder natural de un grupo de mujeres de entre 30 y 40 años que conformaban además una abogada exitosa (Miranda Hobbes), una relacionista pública ninfómana (Samantha Jones) y una galerista de arte y Susanita que solo buscaba un hombre para casarse (Charlotte York).

Todos ellos preconceptos arcaicos y establecidos que la misma serie en sus seis temporadas y las nuevas derribaron y unificaron en mujeres únicas y reales, que no solo se encontraban en “La Gran Manzana”, sino en la fila de un banco en Buenos Aires o en la sala de espera de un hospital en Madrid. Sarah Jessica Parker asumió el riesgo, las críticas y los halagos y pavimentó el camino para sus sucesoras, Bridget Jones, Vicky de «Envidiosa» y Valeria.

También te puede interesar

Galería de imágenes

En esta Nota

Últimas Publicaciones