Con el paso de los días se conoció la versión de los hechos de Rosana Murúa sobre el intento de asesinato del que fue víctima, que ocurrió el 20 de enero de este año en el departamento Valle Viejo.
De acuerdo con la información a la que accedió El Ancasti, ella manifestó -en la constitución en querellante- que ese 20 de enero, a las 22, estaba en el SUM (Salón de Usos Múltiples) en el barrio 140 viviendas de El Bañado, localidad de San Isidro, departamento Valle Viejo, con su grupo familiar. Ella estaba acompañada por sus tres hijos, dos nenas y un varón. Se encontraban tomando mates en el lugar. “Mi hijo tuvo una discusión con otro menor de apellido Castro. Luego, se acerca un grupo de personas integrado por María Eugenia Castro, María Gilda Márquez y un hombre (cuyo nombre no será mencionado en esta oportunidad puesto que no está imputado en la causa), todos munidos de distintas armas propias e impropias, (como) cuchillos, hierros, etc., con la clara intención de agredir a mi hijo. Para evitar ello, es que intervengo pidiéndole a estas personas que se calmaran, interponiéndome entre éstos y mi hijo”, detalló Murúa.
La víctima indicó que, ante esta situación, las tres personas se dirigieron a agredirla directamente a ella. “Es así que María Gilda Márquez me toma de los cabellos y nos trenzamos en lucha, ya que intento defenderme, interviniendo el hombre, quien comienza a golpearme y me tira al piso para comenzar a patearme por distintas partes del cuerpo, fundamentalmente los brazos y las manos, ya que yo intentaba todo el tiempo cubrirme. (Esto) es aprovechado por Márquez para agredirme con un elemento punzocortante, más precisamente con un cuchillo, intentando lesionarme en la zona del pecho y cuello, por lo cual yo me defiendo cubriéndome con el antebrazo”, siguió.
Murúa explicó que esto le provocó “lesiones punzocortantes en mi antebrazo izquierdo. Mientras, María Eugenia Castro, actuando al unísono con mis otros agresores, me asesta un puntazo con una varilla gruesa de hierro en la zona del tórax, haciendo que tenga una sensación de asfixia y perdiera el conocimiento. Claramente, la conducta de estas tres personas al actuar al unísono fue direccionada a sesgar mi vida”.
La causa es investigada por el fiscal de Instrucción Nº 2, Laureano Palacios, quien está trabajado en la feria judicial. Las dos sospechosas están imputadas por el delito de “homicidio calificado por alevosía en grado de tentativa”. El último martes, el juez de Control de Garantías Nº 4, Marcelo Sago, confirmó la detención de ambas. El representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) iba a ordenar que ambas sean trasladas a la Unidad de Mujeres Nº 2, ubicada en la ciudad Capital.
Defensa
El abogado defensor de Castro y Márquez, Juan Pablo Morales, dijo que los hechos ocurrieron de otra manera y no como los describió la Fiscalía. “La Fiscalía manifiesta que fue de una manera, nosotros de otra. Por eso, cabe concluir todos los testimonios y las pericias que se ordenaron hasta la resolución definitiva. Nosotros hemos ofrecido testimonios de personas que estuvieron en el lugar del hecho, que van a poner de manifiesto que las circunstancias no fueron como las relató el Ministerio Público al momento de la imputación. Y, oportunamente, se pedirá el cambio de calificación del hecho, que permitirá la recuperación de libertad de ambas asistidas”, precisó.
Según Morales, “el hecho que relata el Ministro Público habla de que una de las personas que vino diciendo que utilizó un elemento contundente y produjo las heridas en la persona de la víctima. Y conforme a los relatos de mis asistidas, el hecho fue diferente. Fue una cuestión de una pelea entre ellas, un forcejeo. Eso es lo que nosotros vamos a tratar de probar”.
También destacó que “si había alguna diferencia entre las personas que están involucradas en este hecho, no. Por lo que al menos tengo conocimiento, la existencia de la disputa, la diferencia, surgió unos momentos antes”. n